El amor en tiempos del posmodernismo

Las personas nos relacionamos con fines productivos, como en el trabajo, para hacer tareas en la escuela o incluso para echar la cascara en la cuadra, esa comunicación para poder realizar un objetivo. Por la constante relación con ciertas personas es que pueden surgir lazos afectivos, como la amistad, la confianza y algo conocido como amor.

Es impresionante como a lo largo de la historia de la humanidad se fueron desarrollando estos lazos afectivos, Hipócrates diría que la base de las relaciones son los temperamentos, siendo sanguíneos con buen humor para establecer relaciones, melancólicos teniendo una tristeza que transmite por su comportamiento, coléricos donde el impulso mueve al individuo o flemáticos quienes su apatía hace que las relaciones sean difíciles de acercarse; estos temperamentos forjan el tipo de personalidad de los individuos; la personalidad es esa “máscara” que mostramos para facilitar las relaciones, eso que queremos mostrar para acercarnos.  Si partimos de Hipócrates, estamos hablando de que el estado de los individuos permite la relación, así la afectividad entonces se vuelve la herramienta de la relación.

Le bon (2004) hablaría del sentimiento que vuelve inconsciente a la masa, provocando que la gente haga cosas que nunca por sí misma haría. Haciendo de la afectividad eso que los une, ese estado que los envuelve, que permite hacer más de lo alcanzable, “eso” son los sentimientos, eso que nos mueve y que solo podemos sentir por estar con otra persona.

Es importante como la palabra “afectividad” suena muy extraña para la gente, les suena más “sentimientos” o “eso” que sienten, entonces los temperamentos serían “eso”, el estado en el que se encuentra el cuerpo, o como lo dijo Pablo Fernández “sentir es el verbo que se emplea para informar que hubo una sacudida de la realidad, la aparición de lo que no se sabe” (Fernández, 2000), los sentimientos se crean por el choque de lo inevitable.

Una vida se buscaba a la persona que puede ser quien provoque esas nauseas sentimentales, después de tanto sufrir, por tiempo y más tiempo, llegaba el momento anhelado ese clímax pasional del encuentro de dos personas, en las que la unión los llevaba al encuentro de sus almas; Descartes pensaría en miles de corrientes animales recorriendo el cuerpo ordenadas por esa ánima que lo controlaba.

Antes a ese encuentro se le llamaba “Hacer el Amor”, porque realmente tenía su chiste hacerlo, te llevaba tiempo, esfuerzo, noches en vela, lagrimas, sangre, peleas e incluso una que otra amistad; era realmente una relación basada en la pasión. Para saber qué es pasión, Pablo Fernández describe “son sentimientos románticos y no son cómodas ni espectaculares, porque pasarse la vida tras una idea fija, requiere disciplina, voluntad y malos ratos…” “a los verdaderos apasionados lo único que se les nota es la monotonía, duro y dale con lo mismo una y otra vez” (Fernández, 2009).

El resultado de la pasión era formar esa tan anhelada familia, pero no cualquier familia, tenía que ser la típica y normal familia que tenía: un papá, una mamá, un niño como primogénito y una niña. Los hijos hermosos que reflejan el vínculo afectivo de la familia empezaron a ser un problema a mediados del siglo pasado, lo chistoso fue que  nos llenamos de familias, ya para el nuevo siglo,  México se llenó de familias numerosas, atravesando la crisis que hizo que  los gastos fueran sólo por lo necesario y algunos otros momentos donde se pasó hambres;  generó un terror por las familias grandes, así esa expresión de amor quedo limitada por las numerosas cuentas que se habrían de pagar en el futuro.

Con esta sobre población, ya sea por tanto amor o porque no había tele, como coloquialmente se dice, empezaron los programas del IMSS de planificación familiar, se dio educación sexual, empezaron a tener su propio auge los métodos anticonceptivos, el más popular por más económico y por ser más accesible fue el condón, que en sí es un preservativo, el cual tiene como función preservar la vida, es una funda de plástico que no permite el contacto de fluidos ni de otros organismos.

El objetivo era bajar los niveles de natalidad y mejorar las condiciones de salud,  pero al eliminar o minimizar las preocupaciones por un posible embarazo no deseado o por la adquisición de una enfermedad, aumentó el número de relaciones sexuales de las personas, lo cual no sucedió con los lazos afectivos, al contrario, ya que lo que era todo un proceso para llegar a una relación sexual se minimizó, es decir, el ritual de cortejo se vio reducido a un par de preguntas ¿Cómo te llamas? Y ¿Quieres ir a mi casa, no hay nadie? , por lo que hacer el amor conllevaba un compromiso, con el cual se podía crear ese vínculo, con la llegada del condón, hacer el amor paso a simplemente tener sexo, una aventura, un free y ser novios o esposos paso a ser amigos con derechos o amigovios, y esto debido a que no hay consecuencias, entonces esto se  convirtió en una creación de redes, cualquiera podía relacionarse con quién quisiera, hasta parece la globalización del sexo.

El amor como se dijo, es la síntesis de un mar de sentimientos, los cuales pueden ser estados de la persona ciclotímica, un día es la alegría completa y al otro es una depresión crónica. Dado que estos cambios de ánimo tan repentinos no le permiten, a ninguna persona, ser como cualquier otra, entonces no estamos siendo funcionales,  y si no somos funcionales, como lo dice el DSM-IV, es una enfermedad, la cual define como un trastorno crónico fluctuante con muchos períodos de hipomanía y depresión.

Si el amor es una enfermedad que solo se curaba con la presencia de la otra persona, ahora ya existen talleres donde te enseñan a coquetear, seminarios de cómo tener control de sus sentimientos, tal vez no falte mucho en haber un medicamento para el mal de amor, ya existe el remedio para enamorar, aunque después de un tiempo les preocupó mucho los efectos secundarios del toloache. Es probable que así como la sífilis, gonorrea o el VIH, no pueda pasar atreves del condón.

Ahora esto se vuelve posmodernamente romántico, eso de tardarse ya paso, ahora es llegar acostarse y por la mañana irse antes de que la otra persona te despierte con un beso, ahora es llegar al acto sin disfrutar el proceso, entonces ya no es una pasión si no un capricho, es un chasquido, un estornudo o una grosería; solo pasa y en eso se queda. Ahora somos cínicos, “sabemos el valor de todo y el valor de nada” (Weitz, 1972), entonces ya no importa tanto lo de en medio.

Una hipótesis sería que ya nadie quiere sufrir, eso de desvelarse y ver a las personas ya es muy aburrido, uno va al café, conoce a una persona y al final del día la relación termino. Entonces empezamos a utilizar otro tipo de condones, también muy tecnológicos, que ahora se pueden llamar facebook, celular o aunque ya pasado de moda, Messenger, cada uno puede poner solamente un parte de sí mismo, no es necesario ser uno por completo (Gergen, 1991),  el chiste es ya no tener contacto y si uno se divide o fragmenta es más fácil  protegerse y que ningún germen pase, llámese Sífilis o amor.  Entonces las cartas, las poesías o las serenatas, se vuelven like’s, comentarios a las 2:00 a.m. y si da tiempo compartir una imagen medio irónica, así como si estuvieran sufriendo, la confianza se traduce en cuántas contraseñas se comparten, o si se hace. Cuando se logra pasar la prueba de fuego y la relación ha sobrevivido una semana, su existencia comienza a ser dada por su publicación en Facebook, el interés que se tiene por los mensajes vistos y contestados, por likes o por los mensajes en whats app.

Ya nadie puede “ser” enamorado, o “estar” enamorado, así como no se puede dejar pasar la oportunidad de tener relaciones sexuales, en la versión tecnológica, no podemos estar en paz, tenemos que platicar horas y horas, pero no en persona si no por chat,  o ver si dejo un comentario o a ver si le puso like, ya no hay esa espera para ver qué pasa, más allá de la que se tiene por la respuesta electrónica, el tiempo comienza a tener mayor importancia, todo lo queremos de manera inmediata, idea alimentada por nuestro pensamiento mágico, ya que no sólo  no nos damos cuenta de cuándo pasa, sino porque no pensamos en lo que hay en medio de esa respuesta, porque lo que importa es el producto más no el proceso (Eco,2002) , no hay esa duda que enloquece y permanece, como si ese sentimiento te inundara o incluso te ahogara, ahora se espera un abracadacra que se busca actualizando la página cada tres minutos.

Y como pretendemos que esto sea un diálogo y no un monólogo, la conclusión la pones tú… Esperamos tu participación a través de los comentarios.

Artículo complementario:

índice

Referencias:

Eco, U. (2002). Ciencia, tecnología y magia y La pérdida de privacidad. En A paso de cangrejo. México. Debate.

Fernández, P. (2000). La afectividad colectiva. D.F.: Taurus.

Fernández, P. (2009). La Forma de los Miércoles: como disfrutar lo inadvertido. D.F.: Editoras los miércoles.

Gergen, K. (1991). Prefacio y el asedio del yo. En El yo saturado. Barcelona. Paidós. Contextos.

Le Bon, G. (2004) Psicología de las masas. Estudio sobre la psicología de las multitudes. Buenos Aires.

Weitz, J. (1972). El valor de nada. Barcelona: Grijalbo.

Anuncios

10 pensamientos en “El amor en tiempos del posmodernismo

  1. Pues vamos barajando las cartas con calma. Primero, gran aporte del blog, un buen espacio para compartir ideas, conversarlas, reconstruirlas y deconstruirlas. Segundo buen aporte el del texto. La pérdida de las esencias parece ser algo muy presente en el pensamiento contemporáneo, el asesinato de Dios en principio dio paso a que los equilibrios o las cosas que sostenían los sentidos de la existencia, que bien podemos señalar eran las esencias, se esfumasen en un santiamén. Nos atrevimos a quitar al sostén principal de nuestra existencia, sumiéndonos en un relativismo ingenuo y acrítico la mayoría de las veces, y a colocarnos en él con la promesa de progreso, comodidad y bienestar. Bajo la bandera del capitalismo defendimos alcanzar rápidamente los estados plenos de nuestra existencia.

    El amor, ha sido entendido desde la posición estética o la posicion ética a lo largo de la historia de occidente como uno de esos estados plenos. “Amaos los unos a los otros” una norma de la tradición judeocristiana o el amor profesado por Romeo que lo llevó a beberse el veneno sin siquiera dudar cuando malinterpretó la posición de su hermosa Julieta. Actualmente el valor del amor tanto ético como estético se ha transformado en los vericuetos del mundo moderno, la promesa que hace a las niñas, cierta filmográfica gringa, de encontrar a su príncipe azul o en ya usar un mote como el de amigovios para dar a entender una relación particular entre dos conocidos.

    No obstante. el posmodernismo y la pérdida de un sentido en la existencia, es quizá el reflejo de una sociedad opulenta, una sociedad que se ha desilusionado al no conseguir, o hacerlo a medias, las promesas que la vida moderna había hecho. Pero preguntémonos ¿qué hay de aquellas sociedades en las que dicha promesa sólo fue virtual? Porque veamos esas sociedades siempre serían explotadas; porque debían de ocupar la posición más baja dentro de la organización mundial para sostener la gran maquinaria de los países primermundistas; tenían que ser los oprimidos. Resulta ser que estas sociedades no se desilusionarán porque les arrebaten algo que tenían, porque de hecho nunca lo han tenido como lo tuvieron las otras.

    Entonces desde el sur, puede brillar un ápice de esperanza, de querer transformar con los otros sus realidades inmediatas para procurar una mejor calidad de vida; una mejor existencia en la que no se cometa el error de colocar como principal sostén y dictaminador del sentido de la existencia, al hombre moderno con su promesa ciega de progreso y bienestar, a ese opresor que siempre necesitará del oprimido para continuar viviendo. No, la esperanza de poder tejer redes sociales, de reconstruir y curar las heridas infringidas durante años, la esperanza de poder vivir grandes amistades y buenos amores, es lo que puede guiar la búsqueda de la libertad y amar en comunión con los demás nuestra existencia.

  2. Muy interesante, aunque me entra la duda de ¿a quien se deberia de responsabilizar de estas acciones? Si en un principio la invencion de todo ha sido pensado en el bienestar humano., y el humano siendo solo eso, ha intentado emplear de la mejor manera estos recursos. ¿A quien culpar de que se exija todo en el momento, si nos hemos acostumbado a eso?

  3. Sin embargo habemos algunos que disfrutamos una situación amorosa real, directa y natural.

    Las formas de expresión de cariño y de placer son tan diversas como las mismas personas…

  4. Muy buenos puntos, pero la idea general que creo que se podría tocar es: Las llamadas redes sociales, un termino que que se ocupa mucho antes de la aparición de las nuevas tecnologías, es que estas están inmersas en un espacio no físico sino simbólico o dijimos virtual, pero la interacción en estas se basadas en las experiencias o como aprendimos a inter actuar socialmente cara a cara, creo que de eso habla Mead.

  5. ¡Felicidades! Estuvo excelente, no sólo por el tema que tocaron, sino por las menciones de Pablo Fernández. ❤ Es interesante la perspectiva que utilizan y es muy cierto. La única observación sería la falta de algunas comas y signos de puntuación, que considero harían más disfrutable la lectura. Fuera de eso, estuvo maravilloso. (:

  6. Excelente artículo, nos permite reflexionar sobre algo que vivimos día con día y que nos parece sumamente natural. En mi opinión debería preocuparnos porque ya no nos damos el tiempo de conocer al otro siempre andamos de prisa y con ganas de comernos al mundo, ya no reflexionamos solo hacemos las cosas por hacerlas, en muchas ocasiones sin sentido o con un sentido aparente que al final de todo se olvida.

    • Hola Alejandra, como bien apuntas, es algo que deberíamos reflexionar ya que es una practica actual muy naturalizada, y la cual influye en nuestras relaciones sociales, pero también podríamos preguntarnos ¿La reflexión es la única necesaria? o tendría que estar acompañada de una acción.

  7. es muy bueno !! faltó mencionar cómo presumimos lo q nos ocurre con las fotos
    o algo así. Aun así me agradó. Triste realidad, o quizá no tanto, pero realidad al fin.

    • Muchas gracias por tu comentario Luis. Por supuesto el tema de las fotos es muy importante e interesante, es por eso que se tocara más adelante en otra de nuestra publicaciones, acerca de la pérdida de la privacidad, de la necesidad de ser vistos, por esto te invitamos a que sigas construyendo con nosotros este espacio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s