¿Qué es la complejidad cultural?

La cultura está conformada por un sistema de símbolos, el cual es compartido por todos aquellos que forman parte de esa cultura, este sistema, cabe mencionar, es complemente arbitrario puesto que cuando uno llega a ella, ya sea porque se acaba de nacer o porque nos acabamos de mudar, esos símbolos ya están ahí, y aún con nuestra pronta o tardía partida seguirán ahí, y formaran parte de aquellos significados que se integren después, o serán modificados por los cambios por los que se pueda pasar, es importante de resaltar que dicho cambio no se da de la noche a la mañana, pues estamos hablando de una evolución que puede llevar años o incluso décadas, son cambios que se van gestando conforme la sociedad va cambiando, muchos de estos cambios los podemos ver evidenciados en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, para ver algunos ejemplos de ello podemos recomendarte ver algunas de las entradas publicadas. Es muy común que cuando uno habla de las épocas pasadas, solemos pensar casi en automático que todo aquello ha quedado atrás, ignorando que en realidad lo que vivimos ahora no es más que el producto de lo que hubo en ese ayer, es decir, que somos la auténtica mezcla entre lo que fue y lo que está siendo, pero ¿Son solo vestigios? o en realidad están más arraigados y presentes de lo que creemos, por ejemplo: si ponemos atención a la moda actual, es una tendencia “retro”, donde lo que está “cool” es lo que estuvo en usanza en décadas pasadas o la forma de relacionarse la cual sigue luchando y manteniendo ciertas reglas tradicionales, claro adaptadas a las nuevas tecnologías como se hace mención en una de las lecturas comentadas en este blog (Saturación social), tan así que ni el pensamiento, con todo y ciencia y tecnología  ha podido deshacerse del imperio del pensamiento mágico, sino que por el contrario parecen estar contribuyendo a este, es decir, la velocidad que ofrecen los avances tecnológicos para con la comunicación, la cura de enfermedades, entre otras cuestiones, dando la sensación de estar presenciando un hecho sin causa, debido a que se pierde de vista el proceso por el cual se pasó para llegar ahí.

Pero esto no es un hecho único de nuestra cultura, ya que lo podemos ver a lo largo y ancho del planeta, donde diariamente se hacen uso de términos y explicaciones científicas para darle credibilidad a lo que se está diciendo, contribuyendo así a la pérdida gradual de la noción de causa y efecto, a perder de vista el proceso, perdiendo entonces el sentido y el significado de lo que se está diciendo.

Tenemos que tener en cuenta que existen muchas culturas que interaccionan entre ellas y esto aumenta la complejidad porque esta interacción puede convertirse en imposición por lo que debemos de reconocer a las culturas como identidades colectivas con sus propios derechos, que no hay principios éticos universales pero al mismo tiempo evitar el relativismo y promover el desarrollo de las culturas respetando sus derechos. Olivé diría que tenemos para lograr una interacción transcultural tendríamos que reconocer que todas las culturas merecen respeto, así como estar abiertos al diálogo y llegar a acuerdos.

Así pues podemos dar cuenta de la complejidad cultural, es decir, de la enorme cantidad de significados que una persona puede tener por solo pertenecer a una cultura, además de aquellos significados que se crean a través de la interacción con nuestro entorno inmediato, sin contar que cada cultura tiene su propio sistema, por lo que al interactuar con alguien que pertenece a otra cultura, el intercambio resulta aún más complejo y enriquecedor. Es por esto que el sentido que las personas le damos a lo que está a nuestro alrededor está conformado por las construcciones que realizamos, por esas explicaciones que la cultura nos da y nosotros aceptamos, sin importar que sea válida o no; así es como podemos afirmar que la cultura nos lleva de formas, de maneras; porque aunque se piensen y sólo observen las diferencias, somos parecidos unos con otros más de lo que uno piensa, esto vuelve de las formas un pensamiento colectivo, ese que cotidianamente llamamos cultura.

REFERENCIAS:

Bruner, J. (1991). Actos de significado. Madrid. Alianza.

Olivé, L. (1999). Multiculturalismo y pluralismo. México: FFL-UNAM/Paidós .

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